El cáncer de próstata es una neoplasia muy frecuente en hombres,
constituyendo una entidad de gran impacto social. El diagnóstico precoz se basa
principalmente en la práctica de un tacto rectal y la medición en suero
del antígeno prostático específico (PSA). Tras la sospecha
por elevación en la cifra de PSA, o por la sintomatología, se confirma
el diagnóstico por ecografía transrectal y biopsia prostática. Sin
embargo, la proporción de casos de cáncer de próstata en pacientes con
niveles de PSA bajos no es despreciable.
Así, en un estudio en 2950
hombres con niveles de PSA inferiores a 4 ng/ml, la incidencia de cáncer
de próstata fue de un 15.2%.
La estadificación de la enfermedad se basa en la combinación de
diferentes técnicas de diagnóstico por la imagen entre las que se
encuentran la
Tomografía Computarizada (TC), la
Resonancia Magnética (RM) y la
gammagrafía ósea.Sin embargo, la sensibilidad de las técnicas de imagen anatómica TC y
RM para detectar adenopatías infiltradas no es muy elevada, ya que
dependen básicamente de que exista un aumento de tamaño de los ganglios
linfáticos. La estrategia terapéutica (con finalidad paliativa o
radical) dependerá de la agresividad tumoral local (escala de Gleason) y
la extensión (TNM, PSA, fórmula de Roach).
Tras el tratamiento radical del cáncer de próstata, cuando se
sospecha recurrencia por sintomatología clínica o por elevación de PSA,
se realizan diferentes técnicas de imagen convencionales. Sin embargo, la ecografía transrectal
tiene dificultades en la detección de recurrencias en un 30% de los
casos, la TC presenta problemas sobre todo en el diagnóstico de
recurrencia local y metástasis ganglionares y la RM para la detección de
metástasis a distancia. En muchos pacientes, y a pesar de practicarse
todos los procedimientos diagnósticos habituales disponibles, la
enfermedad no puede localizarse y por tanto no puede definirse su
extensión real.
La PET/TC/CT con
18F-FDG ha sido utilizada en el estudio de diferentes
tumores con muy buenos resultados. Sin embargo, en el cáncer de próstata
presenta limitaciones
, por lo que se han aplicado otros
radiofármacos entre los que se encuentran el
Cloruro de colina y el
Cloruro de fluorocolina, conocida como [18F] (18F-Colina).
La colina es un precursor de la fosfatidilcolina, un fosfolípido
necesario para la síntesis de la membrana celular. Los tumores malignos
se caracterizan por presentar un incremento en la síntesis de membranas
celulares, reflejando indirectamente la proliferación celular.
Debido a
ello, muestran elevada captación de colina en relación a los tejidos
sanos, permitiendo la identificación y localización de las lesiones.
En el
cáncer de próstata se ha demostrado que es claramente superior a la
18F-FDG, tanto en la valoración del tumor primario como en la detección
de recidiva local o metastásica. Ello se debe a la elevada
actividad fisiológica en la vía urinaria de la 18F-FDG y a que los
tumores de próstata son de lento crecimiento, baja agresividad, y
presentan baja actividad glicolítica, no teniendo excesiva avidez por la
FDG.
Varios estudios han mostrado en pacientes con cáncer de próstata
captación de 11C-Colina en el tumor primitivo y en sus metástasis. En comparación con la 18F-FDG ha
demostrado una mayor afinidad por el cáncer de próstata, tanto en los
casos de tumores andrógeno-dependientes como en los que no lo son. Es conocido que la sensibilidad de la PET está relacionada con los
niveles de PSA pero, como se ha comentado anteriormente, un porcentaje
considerable de pacientes presentan un cáncer de próstata con niveles
bajos de PSA. En un estudio realizado por Heinisch y cols, concluyeron que la realización de una PET con 18F-Colina no debe
restringirse a pacientes con un PSA > 5ng/ml. Recientemente, en un grupo de
111 pacientes con cáncer de próstata que concluyen que la detección de
recurrencias se realiza con fiabilidad en pacientes con niveles de PSA
por encima de 2 ng/ml.Además, Vees y cols, han demostrado
en estudios PET con 18F-Colina y 11C-Acetato la detección de tumor
residual o recurrencias en casi la mitad de los pacientes con niveles de
PSA < 1 ng/ml después de una prostatectomía radical. En base a estos
resultados, parece lógico a partir de estos datos que un umbral de 2
ng/ml sería una cifra adecuada.
Fuente: Aqui.